Elsa Rossi Raccio

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Buenos Aires — París
dos ciudades y un amor

EL TANGO

INTRODUCCIÓN

Esta historia de amor entre dos ciudades como Buenos Aires y París, podemos decir que comenzó un día de 1906 gracias al Tango.

Efectivamente, fue cuando llegaba al puerto de Marseille la Fragata Escuela Argentina Sarmiento, arribaban con los marineros las primeras partituras de tango.

En 1913 cuando la guerra ya golpeaba las puertas de Europa y se percibía el final del Viejo Continente, Francia salió a la calle a vivir intensamente y el Tango, esa música exótica que venía de Buenos Aires, se hizo más presente que nunca.

Este apogeo del Tango trajo aparejado un sinnúmero de costumbres como ser: maneras de vestirse, comidas, cafés, cabarets, todo tenía olor y color de Tango, todo llevaba su nombre, era la "moda tango" , este torbellino invadía la ciudad.

Tanto es así que hasta un tren que iba de París a Deauville fue bautizado Tango. En agosto de 1913 precisamente en el Casino de Deauville hubo un concurso de baile de tango que fue ganado por el Marqués de Sénas, quien había aprendido a bailar en Buenos Aires. Su nombre era Ludovic de Portalou y su compañera Adry de Carbuccia.

En 1918 Marcel Proust terminaba su quinto volumen de "A la recherche du temps perdu", obra donde aparece el tango. Por ese tiempo ya cruzaba el Atlántico como si fuera a su segundo hogar.

Ese mismo año el joven poeta Enrique Cadícamo (que todavía no conocía Europa) festejaba el armisticio en el Café Julien de Esmeralda y Lavalle, con un grupo de francesas asiduas concurrentes al lugar. Entre besos y abrazos terminaban la noche por Lavalle entrelazándose criollos y extranjeros, esta fiesta duró tres días consecutivos y se la llamó "los tres días de locura".

Con el nacimiento del tango cantado, nacen aquéllos que son dedicados a París, a sus suburbios, a sus hombres y sus mujeres. El amor imposible, la melancolía, el rencor, la tristeza etc. son sin duda una muestra de cómo se enriqueció el tango. Cientos de tangos llevan como título nombres franceses. Esta "liason" entre las dos capitales puede tener también sus orígenes, cuando a fines del siglo XIX llegaron a estas tierras los poemas de Budelaire y de Verlaine que destilaban la atmósfera parisina, pudo haber sido fuente de inspiración de nuestros poetas y escritores.

Finalizando esta introducción es necesario decir que la fusión entre el Tango y París no se dio con ninguna otra ciudad. Ni siquiera con Madrid capital de Nuestra Madre Patria, ni siquiera con ciudad alguna de Italia, siendo de ese país la inmigración más grande que Argentina cobijó.

SOBRE EL ORIGEN DEL TANGO

Antes de entrar en el tema específico, nos parece válido citar algunas de las hipótesis que algunos estudiosos han dado sobre el orígen del tango. Desde mediados del siglo XIX convivían diversos tipos de tangos, no era todavía el tango como lo conocemos hoy.

Es así como el tango andaluz llega a Buenos Aires en la década de 1860, modificado por conducto del teatro y era una vertiente de las tantas que predominaron como orígen del tango.

Según el escritor francés Jacques Boulanger,"el tango andaluz" originario de Cádiz, no tenía nada que ver con nuestro tango. Por otro lado Carlos Vega afirma que "la máxima popularidad del tango andaluz se produce por los años 1855/1875 o antes todavía"y que a fin de siglo "el tango andaluz ya era viejo".

El otro tango, que convivía con el anterior en Buenos Aires del 80, era la milonga, que originariamente no era más que un canto, como su nombre lo indica (milonga = palabras). La milonga fue cambiando su ritmo, adquiriendo luego coreografía. Desde el canto de los payadores la milonga va recogiendo figuras que el bailarín iba dibujando con sus pies. Algunas ya se bailaban con otras danzas como la mazurca, polca, chotis etc. En la década del 80 la milonga pasa a llamarse tango.

La influencia de la Danza Cubana al parecer también contribuyó a darle forma a nuestro tango. Se dice que su ascendencia es casi total, pero el tango habaneril surge y no prospera, nació y murió a fin de siglo.

Siguiendo con las diferentes apreciaciones sobre el orígen del tango, debemos mencionar al escritor argentino Pedro Orgambide, que expresa su hipótesis diciendo que el tango tiene una ascendencia africana. No podemos olvidar que por el 1870 los negros bailaban por las calles de Buenos Aires demostrando sus habilidades y que llamaban tangó a los lugares donde organizaban sus bailes. Pero en contraposición a esto, Horacio Salgán nos demuestra que no es así. Él afirma que todas las músicas africanas utilizan instrumentos de percusión, y el tango no.

Finalmente podemos decir que el tango comienza a definirse hacia 1890, el primer tango evolucionado del que se tiene noticia es "El Talar" (1894) cuyo autor Prudencio Aragón lo compuso a la edad de 8 años, aunque se puso en duda la precocidad del autor tiempo después. Cabe aclarar que este tango tenía tres partes que constaban de: la primera con 12 compases y la segunda y tercera con 16 cada una. Tres años después aparece El Entrerriano también con tres partes, de 16, 32, y 16 compases cada una. A este tipo de composiciones corresponde llamarles los primeros tangos-tangos.

Hablar, discutir, escribir, se podrá siempre sobre los orígenes del tango. Lo que nunca se podrá olvidar ni obviar, es la influencia poderosa que tuvo que ver con el nacimiento del tango y su evolución. Se trata de la transformación de Buenos Aires. Es como si el tango y la ciudad se hubieran moldeado juntos. Buenos Aires crecía, la inmigración la invadía, juntos se desarrollaron, una se nutría del otro y viceversa. Las nostalgias, penurias y esperanzas de los extranjeros y de los nativos que venían del interior del país, hizo que Buenos Aires y el tango se fusionaran ante el dolor del desarraigo de estos hombres y crecieron juntos.

BUENOS AIRES — PARÍS: SIMILITUDES

Si nos remontamos a la fecha del nacimiento del tango, sin duda veremos la parte divisoria entre el Buenos Aires antiguo y el que estaba ya cambiando. Los hábitos de la gente, los aspectos de sus calles, el modo de vestirse, todo, todo acompañado por la música que expresaba ese choque.

Entrando en las similitudes podemos comenzar por la ciudad de Marseille, que, si bien no es París, es la ciudad donde llegaron las primeras partituras de tango. Las dos ciudades tuvieron inmigración permanente, la prostitución las invadía desde el puerto hacia el centro, los marinos erraban por sus calles a la deriva, nacionalidades que se mezclaban mirando un horizonte desconocido que se levantaba frente a ellos . La diferencia evidente era la edad, una púber y la otra entrando en su madurez , las aguas que bañaban sus puertos también ofrecían una diferencia, mientras a una la bañaban las aguas de un río un poco oloroso, a la otra la acariciaba una brisa marina.

Los porteños comienzan a pasearse por el Parque Tres de Febrero símil al Bois de Boulogne de París y diseñado por el arquitecto paisajista francés Charles Thays , quien llegó a la Argentina en 1889. Creador de "la sombra de Buenos Aires", a Thays se le debe la realización de parques y jardines por toda la ciudad e hizo también plantar cien mil árboles. Fue en este elegante parque (Palermo) y entre su espesa vegetación, que surgió a fin del siglo XIX uno de los más famosos lugares de tango , Lo de Hansen, siguiendo El Velódromo y El Tambito, todos a orillas del lago.

Después de la epidemia de la fiebre amarilla, el intendente de Buenos Aires, Torcuato de Alvear, había decidido transformar la ciudad he hizo demoler las viejas arcadas de la actual Plaza de Mayo. Este intendente buscaba hermosear a su ciudad brindándole un parecido a París y convertirse en el "Houssmann porteño". Es así como abre la Avenida de Mayo.

El periodista guatemalteco Enrique Gómez Carrillo escribió sobre la Avenida de Mayo en "El encantamiento de Buenos Aires" — Buenos Aires una vez más inspirada por Francia, la sobria elegancia de sus líneas puras le dan el aire de gracia del boulevard parisien — Caminando por la Avenida de Mayo creo estar en París — concluye.

Ya a comienzos del siglo XX no se podía caminar por Buenos Aires sin encontrarse con algo que nos recuerde a Francia. Por aquí una mansión, por allá una escultura, más allá un parque, la lista es muy larga, nombraremos solamente a un escultor que contribuyó con su obra y es Augusto Rodin, uno de los más remarcables. Su estatua al Pensador la tenemos en la Plaza de los dos Congresos.

París tuvo la misma proporción de inmigrantes al mismo momento que Buenos Aires. Esto había hecho proliferar los burdeles como en las dos ciudades sembrada de hombres desarraigados. Mientras tanto Zola amaba lo que quedaba de su ciudad en 1872 — "Abriendo la ventana yo miro a mi querido, mi grande París..." Boudelaire contestaba — "El viejo París no está más. La forma de una ciudad cambia muy rápido, qué lástima...!" —. Poco tiempo después nace el primer tango dedicado a París "Le petit parisien" cuyo autor era nada más ni nada menos que Rosendo Mendizábal, quien jamás había puesto los pies en Europa.

Un hecho particular ocurrió por 1802 en París, que se iba a repetir en Buenos Aires, pero mucho tiempo después. En esa fecha Napoleón Bonaparte crea el internado en los hospitales de París. Vale decir que, al cuarto año los estudiantes de medicina pasaban a ser internos. Todos los años los estudiantes hacían sus festejos con un baile. Esta costumbre duró un siglo.

Los estudiantes porteños lucharon por tener la misma reglamentación que tenían los franceses en los hospitales y lo consiguieron. En 1914 para festejar, lo celebraron con su "primer baile del internado". Estos bailes se realizaban el día de la primavera. El 21 de septiembre de 1924 fue el último baile y el número once. Ese año y por primera vez se toca El Once de Osvaldo y Emilio Fresedo en homenaje a ese año. Una pequeña muestra de la influencia de París sobre Buenos Aires.

Y París abre sus brazos al tango a comienzos del siglo XX. La ciudad venía de vivir cincuenta años de transformaciones sin precedentes, comparables a aquellas que venía de vivir Buenos Aires, quien había cambiado sus formas y su esencia. Nos podríamos preguntar si este paralelismo acercaba a las dos ciudades, y a pesar de algunas diferencias creemos que sí. Una era la Vieja Europa que caminaba hacia su adultez y la otra era la Nueva Sud América que transitaba su adolescencia.

FIN DE SIGLO PARISINO

En el fin de siglo parisino la ciudad se preparaba para recibir al tango, mientras tanto algunos hechos parecidos a los de Buenos Aires , se desarrollaban en ella. Uno de ellos era la prostitución que invadía las dos ciudades y el contraste del lujo y la miseria que se cernían al mismo tiempo provocando en sus calles un nuevo tipo de violencia.

Continuando con París debemos decir que las "cocottes" era un signo muy remarcable de la época. Al comienzo se les impedía andar por las calles por el miedo al contagio mental o físico, es por eso que las mantenían en casas apropiadas a tal fin. Luego con el advenimiento de las grandes avenidas abiertas por el barón Houssmann, les permitieron mayor seguridad y las chicas aparecían tanto bajo el sol como bajo las estrellas. Estas mujeres llamaban la atención de los extranjeros y daban a París una atmósfera de erotismo y de lujo encubierto como el descripto por Zola en Nana. Resumiendo, estas prostitutas aparecían como mujeres fascinantes, fastuosas, un buen producto para el hombre burgués.

En el barrio de Belleville aparecen los primeros "apaches" formando una suerte de cofradía. Ellos se organizaban en grupos apropiándose de barrios limitando el territorio en medio de batallas sangrientas. Los "apaches" tenían el culto del cuerpo y de la belleza, eran gimnastas y se hacían tatuar para ser reconocidos por los extranjeros. Poseían un código de honor muy estricto y tenían sus propios tribunales. Deseosos de salir del proletariado, ellos se vestían muy bien, se peinaban con esmero, tanto, que los diarios burgueses varias veces los habían acusado de "afeminados".

Según la escritora Marie- Claire Bancquart la atmósfera intelectual había cambiado en París. Después de la muerte de Verlaine, Goncourt y Mallarmé, nacía una nueva generación más abierta al mundo y a otras influencias literarias.

Estos elementos descriptos son algunos que nos demuestra a una ciudad que iba al encuentro del tango, etapas que la fueron madurando para ser la primera que va a responder a Buenos Aires proyectando su música. París va a fecundar esa semilla.

INCURSIONES EN EL VIEJO MUNDO

La tangomanía ya se instalaba con fuerza en París y fue calificada por el famoso caricaturista Sem, como Tangoville. Las reuniones, los tés, las cenas de tango se propagaban por todos lados, y también el estilo de los bailarines Aín, Simarra, Herrera, Gobbi y tantos otros que arribaron con la primera incursión al Viejo Mundo.

Si bien los pioneros del éxito del tango en París fueron Eduardo Arolas, Manuel Pizarro, el tano Genaro Espósito, Eduardo Bianco, Juan Bautista Deambroggio (Bachicha) y muchos más, queremos detenernos en las figuras del uruguayo Alfredo Eusebio Gobbi y del argentino Ángel Villoldo. Gobbi viajaba con su esposa chilena, Flora Rodríguez

La aventura de los Gobbi y de Ángel Villoldo estuvo preparada por un violinista francés, Pierre Baetz, propietario-gerente de una casa de ediciones musicales. Este señor pertenecía a la línea transatlántica Le Havre-Buenos Aires. Como hacía la travesía tres o cuatro veces al año, se codeaba con el tango en los cafetines del puerto de Buenos Aires. Se dice que tuvo acuerdos con los marinos de la fragata "Sarmiento" en cuanto a las partituras, y las publicaba en París en forma clandestina. Es así que Baetz obtiene los derechos del tango "El Entrerriano" de Mendizábal, uno de los primeros tangos jamás publicados. Su inscripción en el registro se remonta a 1897.

Hoy, para obtener su partitura en Francia, es necesario dirigirse a Ediciones Universales, lo que era antes la casa Baetz.

La casa donde Gobbi había instalado su Editora se encontraba en el 10º arrondissement, justo enfrente de la casa donde Baetz había instalado la suya (52, rue du Faubourg-Saint-Martin) hoy Ediciones Universales. Para ir de una casa a la otra, solo había que cruzar un pasaje cubierto (Brady). Por esas razones misteriosas, la mayoría de las editoriales musicales de la época se instalaron en esa zona. En nuestros días, ese pasaje está ocupado por restaurantes, bazares y comercios indo-pakistaníes.

En 1907, los Gobbi viajaron a París, pasando por Londres. Estaban contratados por la empresa Gath y Chaves para realizar grabaciones junto a Ángel Villoldo. Los Gobbi permanecieron durante siete años presentándose como bailarines, realizaban parodias, cantaban; todo lo hacían recorriendo varias capitales europeas.

Villoldo, por su parte, fue actor, cantor y guitarrista, y uno de los compositores más fecundos que tuvo el tango. Consideramos que junto con Gobbi fueron los pioneros. A don Ángel Villoldo lo llamaron el "padre del tango". Regresó pronto a Buenos Aires, y lamentablemente su gloria se fue desvaneciendo. Muere en la miseria en 1919.

Toda esa vida de aventura que habían vivido los Gobbi, finalmente se vio coronada por el nacimiento, en 1912, del que iba a ser el primer gran compositor y director de orquesta de tango nacido en París: Alfredo Gobbi (hijo), que fuera llamado "el violín romántico del tango".

Este encuentro con el tango va a marcar a París para siempre. Los pasos de los primeros tangueros no se borrarían jamás.

ALGUNAS APRECIACIONES
COMIENZOS DEL SIGLO XX

La productora de cine Adry de Carbuccia confirmaba que "las mujeres no osaban dejar su casa sin ser acompañadas al baile por alguien de la familia, y menos aún abrazarse estrechamente con compañeros que no conocían".

Por su lado la duquesa de Clermont-Tounerre decía en sus memorias: "antes las damas respetables bailaban el tango sólo con su valet o con su peinador".

Son algunas apreciaciones de la época, pero en 1913, último año de paz en Europa, todo se transforma: el arte, la moda, las convicciones políticas, etc. Mientras tanto, emerge el tema de la liberación femenina, y el tango comparte el proceso de esa emancipación.

El 20 de marzo de 1913 en L'Illustration de París se publica un grabado describiendo La leçon de tango en un salón burgués. Se precisaba que el profesor era una mujer, "una dama experta en el arte de enseñar los pasos difíciles de esta nueva danza, para iniciar a los jóvenes y hacerles conocer los secretos coreográficos que tanto querían experimentar".

La revista Caras y Caretas del 9 de agosto de 1913 comentaba: "Nosotros no conocemos el valor de esta danza y la consideramos como un usufructo de compadritos y otra gente de los suburbios, ahora estamos obligados a declararla digna de hacerle los honores de una danza aristocrática por lo que ella ha adquirido, y puede presentarse dignamente en los salones". Se refería a la academia del profesor de danza Carlos Herrera en Buenos Aires.

El 7 de febrero de 1914, la revista PBT decía que "el tango que nosotros exportamos y al que en Francia le dicen le tangó, no se lo ve muy clásico. Algunos bailarines encontraron que la manera de bailar de esa gente elegante, le había quitado el verdadero sabor a nuestro tango". Nosotros agregamos que lo afrancesaron.

En El Diario de Buenos Aires aparece, por esa misma época, el siguiente comentario: "cuando estábamos convencidos de que Europa nos consideraba salvajes y el trigo y la carne era lo mejor que nos representaba como muestra de nuestro progreso, la novedad se hizo presente y también parecía increíble. París conocía de nuestra existencia, no por los productos de nuestra tierra sino... ¡¡por el tango!!"

En París, a la inversa de Buenos Aires, el tango se difundía desde la aristocracia hacia todas las clases sociales (salvo la clase obrera). La burguesía y los intelectuales se daban al tango siguiendo los pasos del Beau Monde, mientras Europa iba hacia el desastre.

Entre tanto, en nuestra capital las críticas y la resistencia se mezclaban con la euforia del orgullo de ser reconocido nuestro tango, nada menos que por París.

En esta instancia creemos conveniente agregar que la guerra en Europa iba a dejar su marca en algunos tangos argentinos.

ÚLTIMAS PINCELADAS

Antes de finalizar recordemos que, en el año 1917, mientras los europeos estaban en las trincheras, en el Río de la Plata, lejos de ese espanto, se producía un hecho capital. ¡Aparecía el tango cantado! Si bien algunos ya tenían letra, este tango cantado tiene argumento. Pascual Contursi le da su historia a "Lita" con música de Samuel Castriota, que después iba a llamarse "Mi noche triste". Este fue el primer tango que inaugura un estilo completamente nuevo. A partir de aquí, comienza una larga serie de poemas que expresan melancolía, dolor, amor perdido, etc.

Pero su verdadero nacimiento ocurrió la primera vez que lo cantó Carlos Gardel. Según una versión, este hecho se produjo entre el 1 y el 5 de enero de 1917, en el teatro Esmeralda de Buenos Aires, hoy teatro Maipú. Con el tango cantado nacen aquellos que se dedicaron a París, sus barrios, sus hombres y mujeres, etc.

El nombre de Carlos Gardel será, de ahora en adelante, sinónimo de tango en todo el mundo.

Manuel Pizarro soñaba hacía bastante tiempo con las luces y los boulevares de la ciudad luz y ese sueño se realiza formando su orquesta con compatriotas y algunos músicos franceses.

Debuta en el cabaret Princesse (6 bis, rue Fontaine), establecimiento que muy pronto cambiará su nombre por el de "El Garrón". Bajo este nombre, ese local fue el lugar de tango por excelencia en París. Estaba situado al pie de la colina del barrio de Montmartre; era la calle de los cabarets y de la música en general: no nos olvidemos que en esa época el tango competía con el jazz.

El día de la première, Pizarro tuvo un éxito fabuloso: sus músicos debieron presentarse vestidos de gauchos, como lo exigía el Sindicato de Músicos franceses. Todos los extranjeros tenían la obligación de vestirse con las ropas tradicionales de su país.

El gran suceso que tuvo "El Garrón" fue como un faro que iluminó el camino del tango en París.

LAS LETRAS

No deseamos finalizar esta exposición sobre la influencia que tuvo París sobre nuestro tango, sin mencionar algunas letras donde aparece algo de Francia: sus barrios, sus poetas, etc. Las que siguen fueron elegidas al azar.

Destellos: "Y es por eso que, amigos, invito: bebamos, me quiero aturdir con champán".

Melodía oriental: "Fue en París y amanecía en aquel viejo café mientras llovía..."

Papel picado: "Carnaval... ¡Carnaval! Que te burlas de mí. ¿Volverás a pasar otra vez con Mimí?"

Audacia: "Y en vez de batirlo en criollo te lo baten en francés".

Pregonera: "Pregonando flores un día de abril recuerdo por las calles de París".

Cachadora: "Che, Gautier de Puente Alsina ya no andás por las esquinas..."

El pisito de la calle Melo: "Almafuerte y Boudelaire fue el poético festín y era el techo del bulín..."

Canto de ausencia: "Tus cartas escondidas en un cofre y un libro de Verlaine, tus azucenas".

El fueye de Arolas: "Un tango de Eduardo bordará en sus manos trayendo a su alma el viejo París".

La que murió en París: "Pero siempre está nevando sobre tu sueño, en París".

Araca, París: "¡Araca, París! ¡Salute, París! Rajá de Montmartre, piantate infeliz".

Margot: "A pasarla de bacana, a un lujoso reservado del Petit o del Julien..."

Griseta: "Mezcla rara de Museta y de Mimí... era la flor de París... quería ser Manon..."

Claudinette: "Definitivamente ya perdida me la negó la calle, la calle de París".

Mimí Pinson: "Voy perdido en la neblina, en esa niebla de la noche parisina..."

Manón: "Un poco de cielo de París, tu gran París..."

Pompas de jabón: "Pobre mina que entre giles, te sentís Mimí Pinsón".

Madame Ivonne: "Era una pebeta en el barrio posta del viejo Montmartre..."

Cuartito azul: "Donde sollozó la amada mía recitándome los versos de Chénier".

Siempre París: "Siempre París para rodar, sin ser Manón ni ser Mimí."

Con mucho amor se hizo este Buenos Aires-París que, sin duda, es mucho más rico en historias y vivencias que lo que aquí se transmite. Reflejamos una parte para ubicarnos en los primeros tiempos del tango. La cantidad de poetas y músicos porteños que arribaron a París es tan vasta, que sólo un libro podría albergar tantas experiencias vividas. Lo mismo pasa con los títulos de tangos que se presentaron: es sólo una pequeñísima parte del prolífico trabajo de nuestros poetas.

Para finalizar, nos podríamos preguntar: ¿Cómo hubiera sido Buenos Aires sin los jardines a la francesa y sin las avenidas a lo Houssmann? Y ¿cómo hubiera sido París, sin el tango?

Elsa Rossi Raccio

BIBLIOGRAFÍA

Benarós,León y Selles, Roberto, La historia del tango. Primera época. Buenos Aires, Corregidor, 1993.

Byrón, Silvestre,La historia del tango. Los años veinte. Buenos Aires, Corregidor, 1977.

Zalco, Nardo, Un siècle de tango. París-Buenos Aires. París, Editions du Felin, 1998.

Dr. Emilio Santabaya. Seminario de tango Programa analítico 2006. Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires del 13 de abril de 2006 al 16 de noviembre de 2006.